26 ago. 2014

Carta abierta a La Fraternidad



A los ferroviarios

Los ferrocarriles unen nuestro país y son las venas por las cuales corren nuestros nutrientes: cereales, carbón, áridos, acero, electrodomésticos. También nuestros glóbulos rojos, los trabajadores que a diario construyen y mantienen cada uno de los órganos vitales de la Patria.

Juan Domingo Perón, ese Prócer que nacionalizó nuestros ferrocarriles y que otorgó verdadera entidad a los sindicatos y a los trabajadores, sufrió más de un paro por parte de quienes tienen la responsabilidad de conducir esos gigantes de acero llamados trenes. Fue Evita quien una vez debió trepar a una hollinada locomotora de vapor, en Remedios de Escalada, para arengar a ustedes, ferroviarios, a no realizarle un paro nacional a quien tanto había hecho por sus derechos. En esa época no teníamos los problemas de hoy, derivados de décadas de abandono y depredación desarrollista, procesista y menemista, ni tampoco un maquinista tenía el poder adquisitivo que los sueldos de hoy les otorgan.

El que le hace una huelga al peronismo es un carnero de la oligarquía

En 2012 el Instituto Nacional de Tecnología Industrial se sumió en una crisis que llevó meses solucionar. Los técnicos e ingenieros reclamaban la reincorporación de los beneficios no remunerativos que venían percibiendo. Un sueldo de ingeniero en ese Instituto equivale aproximadamente a la mitad del que ustedes, ferroviarios, perciben.

Un equipo de ingenieros del INTI desarrolló un dispositivo capaz de detectar enfermedades infecciosas en forma casi instantánea; otro equipo diseñó un susceptómetro, equipo imprescindible para la verificación de balanzas, fundamentales a la hora de auditar y controlar nuestra economía e industria.

Un maquinista tiene una tarea igualmente importante, ya que de su responsabilidad y esmero dependen la vida de miles de personas, o millones de pesos en carga. ¿Por qué, entonces, un ferroviario percibe el doble que una persona para cuya posición es imprescindible la formación técnica o universitaria? Simplemente ustedes tienen una posición de responsabilidad que no han sabido honrar: la de frenar nuestra economía al frenar los trenes.

En este proyecto de país iniciado por Néstor Kirchner y continuado por Cristina se han ido recuperando, especialmente estos últimos dos años, cientos de kilómetros de ramales ferroviarios que otros gobiernos habían clausurado o abandonado al cardo y al vandalismo. El compañero Florencio Randazzo ha hecho un trabajo inclaudicable para recuperar nuestras líneas principales: Belgrano, Roca, Mitre, Sarmiento, San Martín. El transporte de cargas nuevamente comienza a tener protagonismo en la economía nacional.

Mientras ustedes conducen nuestras locomotoras y nuestros coches motores por los rieles que la Patria ha ido tendiendo, otros compañeros trabajadores, en fábricas, oficinas y organismos estatales, perciben menos de la mitad del sueldo que ustedes disfrutan mes a mes. ¿Cómo es posible afirmar, sin sufrir vergüenza, que con ese sueldo no es posible vivir? ¿Cómo sobreviven entonces, mes a mes, los trabajadores metalúrgicos, los maestros mayores de obras, los desarolladores de software, entre otros?

Señores: ha sido necesario exponer la vergonzosa e irresponsable actitud de varios de sus compañeros en cadena nacional para lograr que cumplan con la única responsabilidad que les cabe: velar por la seguridad de las vidas a su cargo. Hemos sufrido el secuestro de un tren completo en la provincia de Corrientes, por facinerosos identificados con el sindicato La Fraternidad, que a punta de pistola dejaron un tren en Caza Pava con personas adentro. Se han prestado a maniobras siniestras como el choque de la estación Castelar. Han robado y adulterado evidencia.

¿Es acaso ésa la conducta esperable en los trabajadores que pronto marcharán para exigir que el gobierno nacional destine aun más fondos a sus bolsillos, restándolos de la necesaria recuperación ferroviaria? ¿Es así como se agradece la actual política ferroviaria inclusiva, que tolera incluso el nepotismo en los ingresos de trabajadores?

Volvemos a la misma metáfora de Evita, representada hoy por todo el pueblo argentino, trepándose a una sucia locomotora, para intentar que recapaciten en su actitud mezquina. Ojalá comprendan que el país necesita más altruistas al mando del controller de nuestro destino.

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